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Dólar al alza ¿hasta cuando?

Frecuencia Económica

Dólar al alza ¿hasta cuando?

El precio del dólar acumula 7 meses de alzas consecutivas, ¿Cuáles fuerzas lo han empujado hasta los actuales niveles y cuáles podrían hacerle retroceder?

El precio del dólar adoptó una tendencia alcista desde abril, producto de una súbita caída en la oferta de dólares en el mercado cambiario, la cual fue más profunda y determinante para la trayectoria del tipo de cambio que la disminución registrada en la demanda por dólares.

El primer trimestre del año registró un superávit récord de divisas en el mercado minorista, de $842 millones, el cuál cayó a $383 millones durante el trimestre a junio, disminuyéndose aún más en los 3 meses a septiembre (hasta $156 millones) para desaparecer por completo en octubre, primer mes en registrar un déficit neto de divisas, del orden de $33 millones, desde noviembre del 2018.

Casualmente ambos meses comporten un contexto marcado por la incertidumbre derivada del plano fiscal, a pesar de tener dos años de diferencia. Desde su punto más bajo en abril, el tipo de cambio acumula un incremento de ₡50, es decir, la moneda nacional ya suma una depreciación de 8.8% al inicio de noviembre. Sin embargo, la trayectoria alcista podría dividirse en dos etapas.

Una primera etapa de presión al alza ordenada, que necesitó de mínimas intervenciones por parte del Banco Central de Costa Rica (BBCR) y se explica por la alteración de los flujos de divisas por el inicio de los efectos económicos del Covid19: una virtual paralización del sector turístico, caída en la inversión, en las exportaciones, en las importaciones y, en general, un trastorno de la actividad económica cuya principal repercusión en términos cambiarios fue disminuir drásticamente la profundidad del mercado.

La segunda etapa se ubicaría a partir de la segunda mitad de septiembre, donde el incremento del precio del dólar ha tenido más volatilidad, ha requerido casi que ininterrumpidamente de la intervención del BCCR y ha sido conducido por un aumento en la demanda por dólares, que, a su vez, se relaciona con una creciente incertidumbre en el plano fiscal, elementos estacionales y distorsiones de los mercados de deuda.

Claramente la falta de certidumbre respecto a las fuentes de financiamiento para el déficit fiscal durante los próximos años, cargados de vencimientos de deuda y de bajo crecimiento económico, desatan el nerviosismo entre los agentes económicos, que buscan prepararse ante eventuales depreciaciones del colón.

Respecto a las estacionalidades, octubre tiende a ser el mes menos superavitario del último trimestre del año, pero también este año hubo un gran ausente: el cierre fiscal de septiembre, que implica un aumento en la oferta de dólares para convertirlos en moneda nacional. Este cierre será en diciembre y su efecto debería desplazarse hacia el cierre de ese mes.

De la misma manera, hacia la mitad de noviembre y entrado diciembre podríamos esperar un respiro en la marcada tendencia alcista, o, al menos, una moderación de la misma, pues flujos de carácter operativo deberían ganar protagonismo ante la llegada de los pagos del marchamo y aguinaldos.

Otro jugador importante, importantísimo, proviene de los mercados financieros. Actualmente no hay premio por invertir en colones, y, para asombro de muchos, ¡hay un premio por invertir en dólares!

Así es, los bonos de deuda interna para plazos inferiores a los 4 años al vencimiento son más rentables en dólares que en colones, contrario a los efectos esperados en el mercado cuando aumenta la incertidumbre y la aversión al riesgo ante un marcado deterioro de los llamados "fundamentales" del país. Esto es así por la conjunción de políticas monetarias expansivas en moneda nacional con un crédito que no fluye y una alta preferencia por las inversiones a la vista.

Cabe recalcar que detrás de los movimientos de las divisas se articulan múltiples elementos, algunos derivados del ámbito económico y otros del psicológico, del mundo de las expectativas y las emociones de los agentes económicos, los cuales no siempre actúan de la forma racional que supone la teoría económica.

Así, hasta cuándo y hasta dónde subirá el tipo de cambio es imposible de predecir: hay un fuerte componente de desconfianza y pobres expectativas, que necesita de acciones materiales en política fiscal y económica para reversarse, hay un compnente de aversión al riesgo (los CDS de CR a un año se dispararon) y hay un componente económico, afectado por el contexto Covid19 tanto a lo interno como a lo externo del país.

Este último sólo necesita de tiempo para mejorar, mientras que los primeros dependen de las decisiones que se emanen desde la esfera política, donde no sólo es importante el calado de las decisiones y su dirección, sino del tiempo, que está jugando en contra.