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Otro downgrade para Costa Rica, ¿qué implica para usted?

Frecuencia Económica

Otro downgrade para Costa Rica, ¿qué implica para usted?

  • ¿Cómo le afecta como consumidor, inversionista o empresario?
  • ¿Pondría los ahorros de su pensión en bonos de Sri Lanka, Cambodia o la cercana Nicaragua?

“A pesar de las medidas de consolidación fiscal, el déficit fiscal de Costa Rica, sus razones de deuda y la carga por impuestos se mantienen elevadas, incluso al compararse con otros países con calificaciones similares” ha dicho Moody´s.

La reconocida agencia calificadora de riesgo crediticio ha bajado la nota del país desde “B1” hasta B2”. La categoría siendo la misma, la de emisores de deuda “altamente especulativa”, pero hemos pasado de la primera fila a la segunda, de tres posibles antes de caer en el mundo de los países “C”.

Moody's proyecta que la deuda del gobierno alcanzará el 63% del PIB en 2020, más que la mediana del 56% del grupo de países “B”, además, agrega, los pagos de intereses han aumentado constantemente y representarán más del 30% de los ingresos del gobierno este año en comparación con solo el 10% para los pares.

Un downgrade significa que hay razones de peso para justificar una menor confianza en la capacidad de un país para hacerle frente a sus obligaciones financieras.

Pero, exactamente ¿qué implica un “downgrade” para un país y sus habitantes?

Para el país. ¿Pondría los ahorros de su pensión en bonos de Sri Lanka, Cambodia o Nicaragua? Ellos gozan de las mismas probabilidades de impago de sus bonos de deuda soberana que Costa Rica, a excepción de Nicaragua, sobre quien pesa un outlook “negativo”.

Es por ello por lo que, en función de obtener más recursos para pagar el déficit fiscal actual y honrar los intereses y amortizaciones de la deuda vigente, el país debe ofrecer tasas de interés cada vez más atractivas, para inducir a los inversionistas a tomar el riesgo de exponer sus recursos al riesgo del país.

Los consumidores.Aunque suene distante, las repercusiones de una pérdida de confianza hacia el país alcanzan los bolsillos de todos.

En estos momentos Wells Fargo ofrece hipotecas de 30 años con tasas fijas a 3.50%, mientras que, en Costa Rica, con suerte, podríamos toparnos con una tasa del 9% para un préstamo hipotecario en moneda nacional que, en la mayor parte de su vida, será de tasa variable.

¿Por qué? Todo se reduce al costo del dinero. Estados Unidos tiene, virtualmente, cero riesgo país. Sus bancos gozan de fondeo a las tasas más bajas disponibles en el mercado.

Si la calificación como deudor del país es baja, las líneas de fondeo para sus bancos serán caras y cada vez deberán ofrecer mejores tasas de interés para conseguir el dinero que posteriormente prestarán, por lo que, finalmente, el costo del crédito para los consumidores aumentará.

Si somos ahorrantes, con las noticias de un downgrade es posible que nos empiece a preocupar más la solvencia del país y, por tanto, es probable que queramos ser más precavidos con nuestro dinero, en qué moneda está, en cuál banco y bajo qué figura.

Eventualmente tales consideraciones nos llevarán a demandar más dólares y disminuir nuestras posiciones en moneda nacional y a buscar lugares más seguros para conservarla. Es por ello que fugas de capital, depreciación de la moneda y menor demanda por instrumentos de deuda que valoren a mercado son comportamientos asociados con el constante deterioro de la calificación de deuda.

Como ahorrantes debemos de recordar que, si bien las tasas de interés serán más altas, también lo es el riesgo asociado a las inversiones.

Las empresas. Nuestro mercado de bonos no está muy desarrollado, si lo estuviera, el aumento en el costo de emitir bonos o financiamiento por medio del mercado bursátil sería más evidente, pero, al igual que para los consumidores, el costo del financiamiento para las empresas aumenta.

Para las que gozan de financiamiento directo con entidades extranjeras, hay un componente de riesgo país específico por el cual las futuras renegociaciones de esas líneas de crédito probablemente incorporarán algunos puntos extra. Así mismo, en la medida en que los bancos pagan más por su fondeo, su capacidad de mantener sus actuales tasas de interés se compromete.

Tener operaciones en un país que pierde capacidad de pago y con mayor sensibilidad a crisis financieras eleva efectivamente el riesgo operacional y las probabilidades de que las ventas y los márgenes disminuyan, por lo que cada vez son menos idóneas para ser sujetas de crédito.

Las calificaciones de deuda soberana son el reflejo del contexto económico del país, la salud de sus finanzas públicas y la fortaleza de su pacto social y sus instituciones, y es por ello que están en el radar de todo inversionista.