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El valor de la producción nacional cayó en 1.53% (6% a un ritmo anualizado) durante el primer trimestre de este año, en relación al último trimestre del 2019. Esta es la primera lectura de indicadores macroeconómicos del año, que incorpora parcialmente el efecto de la actual pandemia COVID19 en el país, pues en marzo empezaron las medidas sanitarias destinadas a disminuir la velocidad de contagio entre la población.

La caída de 6% del PIB es la primera contracción trimestral que sufre la economía desde el primer trimestre del 2009. En esa ocasión la crisis financiera le asestó al país un golpe de 3.02%% (11.5% anualizado), derivado principalmente de una caída en la inversión y las exportaciones.

En esta ocasión, el consumo de los hogares prácticamente se paralizó, mostrando apenas un avance de 0.10% de forma trimestral anualizada, el dato más bajo desde el trimestre de septiembre 2018, cuando la huelga nacional del sector público también significó un golpe al consumo privado, que apenas avanzó al ritmo de 0.03% de forma anualizada.

De esta forma, el gasto de los hogares reduce su ritmo de crecimiento por quinto trimestre consecutivo y se enrumba al que sería su primer dato negativo desde el 2008.

En cuanto al gasto público, este registró una caída de 2.48% de forma anualizada explicada principalmente por la suspensión temporal del curso lectivo en escuelas y colegios, mientras que el gasto en salud compensó parcialmente tal descenso, según indicó el Banco Central (BCCR).

La inversión, el rubro más importante para incrementar el crecimiento futuro, se contrajo una vez más, por séptimo trimestre consecutivo, a una tasa de 2.5%, o de -4.2% de forma interanual. Aquí influyó más la menor construcción tanto pública como privada, pues se registró un aumento en inventarios de maquinaria y equipos.

A nivel de transacciones con el exterior, de acuerdo con el BCCR, los efectos se reflejaron con mayor intensidad en la exportación de servicios, especialmente los relacionados con el turismo, mientras que las exportaciones de bienes reflejaron el dinamismo en las ventas de regímenes especiales (implementos médicos) y la oferta exportable de productos agrícolas. Así, las exportaciones avanzaron 3% de forma interanual.

Las importaciones, por su parte, cayeron a una tasa interanual de 0.5%, arrastradas por la caída de 1% en la importación de bienes, tales como hidrocarburos, vehículos y otros insumos.

El saldo de las transacciones comerciales internacionales resultó en un superávit de 0.1% del PIB (superávit de cuenta corriente), donde las ventas del régimen de Zonas Francas aportó ingresos mientras se registró una caída en las importaciones, principalmente de la factura petrolera.

El BCCR señaló, en relación con los flujos financieros netos, que el país continuó con flujos netos de ahorro externo (1.6% del PIB), pero la cancelación de pasivos del sector público y el aumento de activos de los bancos comerciales estatales, condujeron a una reducción de los activos de reserva en poder del BCCR por USD 936 millones. Aquí influye la cancelación de la línea del FLAR del BCCR por $936 millones.

La Inversión Extranjera Directa (IED) se ubicó en $552.3 millones, donde el 79% fue reinversión de utilidades. El sector de manufactura acaparó el 70% de los flujos de IED, mientras que servicios y comercio un 19% y actividades turísticas e inmobiliarias 11%.