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¿Terminará esta guerra contra el covid19 en hiperinflación?

Frecuencia Económica

¿Terminará esta guerra contra el covid19 en hiperinflación?

  • "Los países que no pueden endeudarse en sus propias monedas, sin duda, morirán" Martin Wolf.
  • En el plazo inmediado los efectos del covid19 son fuertemente deflacionarios, pero conforme las economías se recuperen las circunstancias podrían cambiar.

De acuerdo con un reciente artículo de Martin Wolf en Financial Times, al igual que las guerras, la guerra contra el Covid19 está redefiniendo las economías y demandando incrementos materiales en el gasto público y los estímulos monetarios. Su legado será, sin duda, uno de razones más altas de deuda pública y extenuados bancos centrales.

Pero, pregunta el autor ¿terminará necesariamente en hiperinflación como otras guerras? No, pero puede ser posible.

El impacto económico del Covid19 es diferente al de las grandes guerras: las guerras restructuran las economías y destruyen el capital físico. El Coronavirus ha encogido las economías, suprimiendo tanto la oferta como la demanda, y sus repercusiones lucen fuertemente deflacionarias: alto desempleo, caída en los precios de las materias primas, el consumo se ha desplomado mientras que los ahorros repuntan. Los patrones de consumo han cambiado tanto, escribe Wolf, que los índices inflacionarios son insignificantes.

Algunos puntos primero. De entrada, la economía de EEUU tenía tasas de interés mínimas, alto endeudamiento privado y presiones deflacionarias. También, contrario a lo esperado hace una década, las masivas inyecciones de liquidez en el sistema financiero que siguieron a la crisis del 2009 nunca fueron hiperinflacionarias: la creación de dinero por parte de los Bancos Centrales compensó la caída de la creación de dinero producto del crédito bancario, de manera que la oferta monetaria total no creció tan rápidamente.

Pero esta vez es diferente, el cuasidinero en EEUU en los últimos dos meses se incrementó significativamente. Según los monetaristas, una caída en la producción combinada con crecientes niveles de liquidez sería un precedente para la inflación.

Pero también es posible, argumenta Wolf, que la velocidad de circulación del dinero haya caído de la mano con el menor consumo de la población. Sin embargo, sobre esto último no hay certeza.

  • En el plazo inmediato las repercusiones del Covid19 son altamente deflacionarias ¿pero en largo plazo?

De tres posibles caminos hacia la inflación son citados por el autor: razones de deuda pública más altas a las esperadas, intereses al alza y “dominancia fiscal”, siendo estas últimas dos las que podrían detonar un ambiente de inesperada inflación. Ambas se podrían derivar de cambios estructurales profundos en la economía global, donde los efectos deflacionarios de la entrada de los productos chinos al mundo y salarios estables se desvanecerían.

Los altos niveles requeridos de endeudamiento por los gobiernos los llevará a oponerse fuertemente a acciones por parte de los bancos centrales para subir tasas de interés a medida que el empleo y la economía se recuperan. Adicionalmente, los recortes públicos o subidas en las tasas de interés serán difíciles de implementar. En este periodo es donde podría acelerarse la inflación, según se deriva del artículo.

Los principales beneficiarios de la inflación serían los gobiernos, pues la misma les ayuda a erosionar sus más altos niveles de deuda.

Para evitar el camino hacia la inflación, los gobiernos deberían optar por financiarse todo lo que puedan a las “ultra-bajas” tasas de interés actuales, a los plazos más largos posibles. Cuando las economías repunten, habrá que incrementar los impuestos sobre los sectores que puedan tolerarlos, indican Goodhart y Pradhan, dos economistas citados por Wolf en Financial Times.

Así concluye Wolf:

Muchos países que no pueden pedir prestado en sus propias monedas, sin duda, morirán, con los miembros de la eurozona a medias. Más allá de eso, el futuro es incierto. Sí, la pandemia ha creado algunas características correspondientes con las economías de guerra. Las posibilidades de inflación pueden haber aumentado. Pero siguen siendo modestas. Hay que cubrirse contra ella, pero no apostar a que ocurrirá.

Link al artículo original: https://www.ft.com/content/cdae43be-9901-11ea-adb1-529f96d8a00b